Encuestamos a 33 personas para saber dónde se enteran del tema, a qué le atribuyen la repitencia y el abandono, y cuánto se acercan a los datos reales.
Según Stuart Hall, los medios codifican un sentido, pero el público lo decodifica a su manera: puede aceptarlo, negociarlo o rechazarlo. Con esta encuesta quisimos ver qué pasa del otro lado de los titulares: qué imagen del problema se arma la gente y desde dónde.
33 respuestas · Encuesta online en Google Forms
Quiénes respondieron
El perfil
- 54,5% tiene entre 18 y 21 años; 39,4%, más de 25; 6,1%, menos de 18.
- 36,4% estudia en la universidad o en un terciario; 36,4% trabaja; 15,2% estudia y trabaja; 9,1% está en la secundaria.


Es un grupo mayormente joven y que ya pasó por la secundaria: personas que conocen la escuela desde adentro, pero que hoy, en su mayoría, no viven la realidad de los barrios con los que trabaja PVU.
Lo que saben
Escucharon hablar, pero sienten que saben poco
El 69,7% escuchó hablar alguna vez de la deserción y la repitencia escolar. Sin embargo, casi la mitad (48,5%) siente que sabe poco sobre el tema, el 18,2% que no sabe nada y el 33,3% que sabe más o menos. Nadie respondió que sabe mucho.


El tema circula, pero no se entiende: la gente lo escuchó nombrar, pero no siente que pueda explicarlo. Esa distancia entre estar informado y comprender es el espacio que ocupan los medios.
¿Dónde escucharon hablar del tema?
- Noticias (TV, diarios, portales): 42,4%
- En la escuela o la facultad: 18,2%
- Nunca escuché hablar del tema: 18,2%
- Familia o amigos: 15,2%
- Redes sociales: 6,1%

Las noticias son la principal puerta de entrada al tema: casi la mitad lo conoce por la TV, los diarios o los portales. Esto confirma el peso de los medios tradicionales para instalar qué temas importan y cómo pensarlos (agenda setting). Llama la atención que las redes casi no aparezcan (6,1%), aunque es donde más tiempo pasa este grupo: el tema no parece ser parte de lo que circula ahí, o circula como chiste más que como información.
Causas y consecuencias
¿Por qué creen que un chico repite o deja la escuela?
Se podía elegir más de una opción.
- Tener que salir a trabajar: 19 personas (57,6%)
- Tener que cuidar a sus hermanos: 16 (48,5%)
- No tener plata para materiales: 9 (27,3%)
- Vagancia: 9 (27,3%)
- No tener a nadie que lo ayude en casa: 8 (24,2%)
- Falta de interés o ganas: 8 (24,2%)
- Faltar seguido al colegio: 5 (15,2%)

La mayoría reconoce causas sociales y económicas: tener que trabajar o cuidar a los hermanos encabezan la lista. Pero aproximadamente 1 de cada 4 elige explicaciones individuales como la “vagancia” o la falta de ganas, que ponen el problema en el chico y no en las condiciones en las que estudia. Conviven dos miradas: la del contexto y la de la responsabilidad personal.
¿Qué consecuencias tiene dejar la escuela?
- Menos oportunidades de trabajo: 63,6%
- Más dificultad para terminar la escolaridad obligatoria: 18,2%
- Atraso en los aprendizajes: 15,2%
- Ninguna en particular: 3%
- Perder el vínculo con compañeros y docentes: nadie lo eligió

La escuela aparece, sobre todo, como un paso hacia el trabajo. Nadie eligió la pérdida de vínculos con compañeros y docentes, cuando para los Estudios Culturales y para lo que vemos en PVU la escuela es también un espacio de socialización y pertenencia. Esa dimensión cotidiana, la que no entra en las estadísticas, es la que más se invisibiliza.
Percepción vs. datos reales
¿Cuánto se acercan a los números?
Hicimos tres preguntas con datos reales de Argentina y Córdoba. En ninguna acertó más de la mitad.
- ¿Cuántos jóvenes de cada 10 terminan la secundaria? El dato real es 7 de cada 10. Acertó el 42,4%; otro 42,4% respondió 5 de cada 10.
- ¿Qué porcentaje abandona el último año de la secundaria? El dato real es alrededor del 16% (15,9%). Acertó el 33,3%; el 36,4% respondió alrededor del 10% y el 21,2%, más del 30%.
- Según PISA 2025, ¿qué porcentaje está por debajo del nivel mínimo en Matemática? El dato real es 76%. Acertó el 42,4%; otro 42,4% respondió 50% y el 15,2%, 25%.



Aunque la mayoría se informa por las noticias, que hablan casi siempre en cifras y rankings, los números no quedan. La gente recuerda que “la educación está en crisis”, pero no cuánto ni dónde. El mensaje que llega es la alarma, no el dato: el titular se lee, pero se decodifica como una sensación general más que como información.
Responsabilidades y soluciones
¿Quién debería hacer más?
- El Estado: 48,5%
- Las familias: 24,2%
- La escuela y los docentes: 12,1%
- Las organizaciones sociales y del barrio: 6,1%
- Respuestas propias (Estado y familia, todos): 9,1%
- Los propios estudiantes: nadie lo eligió

¿Qué ayudaría más a que un chico siga en la escuela?
- Becas o ayuda económica para la familia: 42,4%
- Actividades que hagan la escuela más atractiva (deporte, arte, talleres): 21,2%
- Más acompañamiento de docentes y preceptores: 15,2%
- Clases de apoyo o tutorías: 12,1%
- Comedor y materiales en la escuela: 6,1%
- Respuesta propia (comedor, materiales y acompañamiento): 3%

Casi la mitad responsabiliza al Estado y nadie a los propios estudiantes, lo que refuerza la idea de la educación como un derecho que alguien tiene que garantizar. Sin embargo, las organizaciones del barrio casi no aparecen (6,1%), aunque lo que hace PVU (apoyo escolar, comedor, acompañamiento) coincide con varias de las soluciones que la gente elige. Su trabajo existe, pero no se ve.
Recepción
Una noticia, tres lecturas
“Los chicos aprenden menos y el abandono crece en la secundaria” (Infobae, 2026)
Los medios cuentan la repitencia y el abandono como una crisis de números. En las respuestas de la encuesta aparecen las tres formas de leer ese mensaje que describe Hall:
La acepta · lectura dominante
Cerca de 1 de cada 4 explica el abandono con la “vagancia” (27,3%) o la falta de ganas (24,2%). Toma el problema tal como suele aparecer: como algo individual, del chico, sin preguntarse por su contexto.
La negocia · lectura negociada
El 42,4% se enteró del tema por las noticias y reconoce que es grave, pero lo reinterpreta a su manera: retiene la alarma y no los datos. Solo 1 de cada 3 acertó el porcentaje real de abandono.
La rechaza · lectura oposicional
El 57,6% señala que el chico tiene que salir a trabajar, el 48,5% que cuida a sus hermanos y casi la mitad responsabiliza al Estado. Discuten la idea de que dejar la escuela sea una decisión personal y la leen como un problema social.
Mediaciones
¿De qué depende cada lectura?
Para Martín-Barbero, el sentido de lo que vemos en los medios no se define en la pantalla sino en las mediaciones: los espacios de la vida cotidiana desde donde lo interpretamos, como la familia, el barrio, la escuela o una organización como PVU.
En la encuesta, la mayoría conoce el tema a través de los medios y muy pocos por su entorno: solo el 18,2% lo habló en la escuela o la facultad y el 15,2% con su familia o amigos. Cuando la única mediación es la noticia, el problema queda lejos, como un número. Quienes lo viven todos los días en el barrio, como los voluntarios de PVU, lo leen desde otro lugar: desde los nombres, las historias y los vínculos.
en síntesis
La gente sabe que el abandono escolar existe, pero lo conoce sobre todo por los medios y como una cifra que no termina de entender. La mayoría reconoce que detrás hay causas sociales, aunque persiste la idea de que es culpa del chico. Lo que casi nadie ve es lo cotidiano: los vínculos que se pierden y las organizaciones que sostienen a los chicos en los barrios. Por eso elegimos contar la escuela desde adentro, con un microdocumental grabado en PVU.

